miércoles, 15 de marzo de 2017

De nenúfares, de generadores eléctricos, de deutzias, y de buenas ocasiones para el entendimiento

En esta tarde soleada de miércoles la jornada comenzó con un ambiénte de tranquilidad que poco a poco fue desapareciendo a medida que el movimiento aumentaba con la llegada gradual de hortelanos y demás visitantes. Sobre las tareas realizadas, en el bosque comestible se plantaron dos consueldas, y en la zona donde están las aromáticas se plantaron un romero y una salvia. Se regaron copiosamente los tupinambos, que todavía no han brotado y hay cierta inquietud sobre si lo harán o no. De nuevo se estuvieron regando las parras y los sarmientos, en este caso de forma muy comedida para evitar que un exceso de agua pueda favorecer la aparición de hongos. También se regaron las feijoas, los espantalobos, la genista y demás plantas que hay en la cuenca de infiltración. Prácticamente ya todos los arbolitos tienen brotes, hojas, y algunos hasta flores. El camino que separa el huerto nuevo del bosque comestible, que había quedado excesivamente elevado por echarse en él demasiados restos de tierra, ya se ha terminado de rebajar (tras varias semanas trabajando en él) y ha quedado completamente allanado.

Un nenúfar fuera del agua
Los tres nenúfares, que se colocaron en el estanque el lunes por la tarde, han tenido que ser reacomodados porque las raíces quedaban a flote en la superficie al mismo nivel que las hojas. Para intentar solucionarlo cada nenúfar ha sido colocado y agarrado a una maceta con algunas piedras dentro. Las hojas de los nenúfares no tienen muy buen aspecto porque son algo viejas, pero hay confianza en que pronto les salgan hojas nuevas.

Por otro lado, en el huerto viejo la actividad se siguió centrando en la zona D, frente a las composteras, donde en esta ocasión lo que se plantaron fueron dos deutzias. Pero no siempre se están cultivando plantas nuevas, muchas veces las plantas se renuevan ellas solas, como las peculiares cebollas caminantes, a las que a modo de experimento se las está dejando campar a sus anchas en uno de los bancales del huerto viejo. Ya han elegido una mitad del bancal para alinearse, pero todavía no son muy numerosas y parecen algo dispersas.

Un nenúfar con "cara de invierno", como diría Carmen

Las cebollas caminantes, esperando a ver si les señalan de nuevo una buena dirección


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